Boletín Febrero 2016


OSCASI cumple 58 años

En 1958 el Padre Jenaro Aguirre S.J. sembró la semilla en un grupo de mamás del Colegio San Ignacio de iniciar una labor social. Con esta motivación, fueron preparadas por FIPAN como voluntarias y se dedicaron a trabajar en el Barrio Unión de Petare.

Es así como el 21 de febrero de ese año nace OSCASI. En un principio se comenzó con una escuela-hogar para la comunidad. Seguidamente se fundaron varios preescolares y un dispensario médico.

Al llegar los años 90 se evidencia en Petare el problema de la deserción escolar. Por esta razón OSCASI da respuesta a esta problemática con la apertura del programa de Escuelas Alternativas, las cuales permiten nivelar hasta sexto grado a niños desescolarizados. Hoy en día lleva adelante dos escuelas alternativas en distintas zonas de Petare, que dan continuidad a lo que alguna vez fue un proyecto.

Padre Epifanio Labrador
primer asesor y acompañante de OSCASI


Una semana en Petare

Dieciséis  estudiantes de V año del Colegio San Ignacio vivieron una semana en nuestras dos escuelas, durante el primer campamento del 2016.

Al enfrentarse ante una realidad meramente desconocida o alguna vez escuchada, sobran las palabras y las emociones para describir lo vivido. Por ello, no dejes de leer los testimonios de cada uno de los héroes que se atrevieron a vivir esta experiencia en nuestra página web.

Primer campamento de OSCASI


OSCASI es unión

“En cuatro años, he vivido momentos buenos y momentos que han tenido recaídas en OSCASI. Con los niños es una experiencia muy linda, a pesar de que son niños de recursos muy bajos, ellos te dejan muchas cosas buenas, como su cariño, amor y su alegría.

Como docente me he sentido muy bien en OSCASI. He puesto en práctica todo el conocimiento obtenido en otras escuelas y he tratado de dar lo mejor de mí. También he sentido mucho apoyo del equipo que me rodea, en momentos buenos y algunos tristes que he tenido que vivir.

Como asociación, todavía hay cosas por mejorar, tal vez no en cantidad sino en calidad, sobre todo por los niños, porque necesitan el apoyo y cariño que a lo mejor no consiguen en sus hogares. Nuestra labor es muy fuerte porque son niños que llegan con muchas carencias, sobretodo de valores y conductas.

En resumen OSCASI para mí es mi segundo hogar, donde se busca rescatar lo familiar, la amistad, la paz y solidaridad de todo un grupo de compañeros. ¡Gracias OSCASI!”

Carlen Lara
Promotora de OSCASI


Dosis de lectura y amor

María Consuelo Blanco, Voluntaria de OSCASI, nos habla del programa de “Mamás Lectoras”:

“Mi experiencia como mamá lectora es muy satisfactoria. Es ver caritas nuevas todo el tiempo, llenas de ilusión. Es poder darles de tu tiempo y de tu amor en pequeñas dosis de lectura, de escritura, de entretenimiento y conocerlos un poco más desde su esencia como personas y como seres humanos.

Ellos te enseñan mucho, nosotras pensamos que somos las que vamos a enseñar y a la postre te enteras que son ellos los que te enseñan, con su sencillez y con sus caritas angelicales, al encontrarle el sentido a la vida, al encontrarle sentido al amor, al encontrarle el sentido al dar y al recibir desde su esencia y desde el compartir.

Las invito a participar en esta hermosa jornada de Mamás Lectoras para darles a estos niños una calidad de tiempo y de vida, que quizás no reciban en su casa, pero con nosotras en El Cortijo lo reciben con mucho amor”.

María Consuelo Blanco
Voluntaria de OSCASI


Un siglo de presencia ignaciana en Venezuela

En 1916 los jesuitas regresaron a Venezuela luego de casi siglo y medio de su expulsión en 1767, invitados a dirigir el Seminario de Caracas.

Para 1923 abrieron el Colegio San Ignacio de Caracas, que será la fuente de la siguiente gran expansión educativa con colegios en Mérida, Maracaibo, Barquisimeto, Catia y Puerto Ordaz y su diversificación con la creación de la Universidad Católica (1953) y Fe y Alegría (1955).

La Compañía de Jesús desde su llegada apostará a tres grandes líneas de trabajo: refuerzo de la Iglesia con la formación del clero y de organizaciones laicas, la educación escolar en los colegios y el aporte a la construcción de una sociedad más justa con una nueva conciencia cristiana en la que la fe animada por el amor lleva a cuestionar el orden socio-económico y político injusto y a construir una sociedad más justa de acuerdo a la doctrina social de la Iglesia.

De esta manera, mantiene su misión de formar obispos, sacerdotes y laicos con una nueva mentalidad social; y de impartir una formación cristiana y discernimiento del mundo, nutrida por la espiritualidad ignaciana como una vía de conocer, amar y seguir a Jesús.

Llegada de los primeros
Padres Jesuitas