Quince estudiantes de 4to año del colegio “San Ignacio” se propusieron vivir la experiencia de ayudarnos una semana ayudándonos en nuestras dos escuelas. Al principio un poco nerviosos por la experiencia, pero al final no se querían separar de los niños y de los momentos compartidos durante esa semana, aquí podrás ver los testimonios que cada uno de ellos se llevo de este gran campamento, en éxito tanto para ellos, como para OSCASI, como para las escuelas.

 

Edgar Méndez

Mi experiencia a lo largo de esta semana ha sido inolvidable, he compartido con los chamos y reído con ellos hasta no poder más, he aprendido como viven y cuál es la realidad de estas personas, ya que nosotros vemos este lugar como cualquier otro  y simplemente lo ignoramos.

Estos días de trabajo han sido buenísimos, ya que además disfruto de ayudar a los demás, es un sentimiento indescriptible ver la sonrisa de los demás cuando sabes qué hiciste una buena acción. Esta semana conocí los problemas de los chamos y en algunas ocasiones logré ayudarlos y entenderlos más; en otras más personales logré darles mi apoyo para que se sintieran mejor.

Fue una de las mejores obras sociales que he hecho ya que siento que me logré conectar de verdad con los chamos.


Sofía Gonzalo

Al principio de la semana estaba nerviosa, no sabía que esperar. Cuando llegue al colegio automáticamente me enamoré, sentí que me acogieron de una manera inexplicable. Al transcurrir la semana, cada vez me sentía más en familia y al final de nuestros 5 días descubrí un mundo nuevo, en donde la sonrisa de un niño alegra tu día.

Mi experiencia en Petare, ahora en lo único que pienso es en la oportunidad de volverlos a ver.


Anabella Ríos Muñoz-Tébar

Había escuchado decir por muchos que el campamento de OSCASI era una experiencia increíble que te hacía ver las cosas distintas, pero como todo en la vida, tuve que vivirlo para entenderlo.

Trabajamos sin parar, pintar tantas paredes me empezaba a parecer abrumador, pero luego cuando entraba a los salones y veía a los niños, no podía existir mayor razón para seguir trabajando, para darles un poco de lo que tanto merecen. No escogemos donde nacemos pero sí a donde queremos llegar y esos chamos merecen las herramientas básicas, para que junto con su esfuerzo  lleguen lejos, algunos querían ser futbolistas, abogados o policías, y no me cabe duda de que lo pueden lograr, ellos son capaces de eso y más.

Agradezco inmensamente a OSCASI, porque antes era para mí una simple organización que planificaba la verbena, pero esta semana me di cuenta de que es una maquina de sonrisas y de niños con educación, es increíble y los admiro, a cada una de esas personas que apoyan a niños sin tantos recursos puedan luchar por su futuro.

Una de las cosas que pude reflexionar esta semana es que muchas veces nos amargamos o estamos tristes por cosas insignificantes y estos niños, a pesar de tener una vida complicada, algunos no tener papás, no hubo día en que no sintiera una de esas grandes sonrisas, son felices con lo que tienen y cada día hacían que yo lo fuera. La verdad los extraño, cada uno de ellos era un mundo increíble, no pude disfrutar más conocerlos y pasar un rato con ellos.

Se supone que nosotros vamos al campamento a enseñar, pero ellos no son los únicos que aprenden, nos llevamos millones de sorpresas y aprendizajes, esos pequeños gigantes podrán no tener la mejor ropa o sus tres comidas al día, pero cada uno tiene un corazón que vale oro.

Me llenaba muchísimo escuchar “profe, esto…” o “profe, tal cosa…”, me gustaba sentir que los podía ayudar, así sea en lo más mínimo como una suma, darles consejos o trucos y simplemente sentir que les gustaba que estuviera allí para ellos. Soy apenas una niña de 16 años y me hace feliz saber que siendo su “profe” les pude enseñar cosas que a mí me han enseñado.

En fin, esta semana marco mi vida y no dejare que lo que aprendí en ella se que allí, sino que siga conmigo el resto de mi vida. Por último quiero decir que creo en cada uno de esos chamos y les deseo el mayor de los éxitos, que esas lucecitas brillen donde sea que vayan e iluminen a nuestro hermoso país.

Por ello, repetiría esta semana mil veces más. ¡Gracias por esta semana de sonrisas!


Andrea Paz

“El amor se pone más en las obras que en las palabras” –San Ignacio de Loyola

 

Intentando llegar a una manera concreta de empezar a plasmar tan solo un poco de todo lo que siento y llevo dentro de mí en este momento, siento que las palabras se me quedan cortas.

Mi semana comenzó como cualquier otra, un lunes cansón al igual que todos, uno solo quiere salir del paso, hacer lo que tienes que hacer y listo, hasta ahí; sinceramente mis pensamientos nunca pudieron ser tan erróneos.

Apenas puse un pie en el colegio todos esos pensamientos desaparecieron, es realmente increíble la cantidad de alegría que me genero estar con esos niños tan solo 5 días que sinceramente me quedaron cortos. Mi salón fue algo tan especial y hermoso, cada uno de mis chamos me enseño algo y no puedo estar más agradecida, el cariño que le agarre es algo totalmente inexplicable.

Sin nada más que decir, me despido totalmente agradecida.


Rafael Pimentel

Bueno, esta experiencia fue única, la verdad es que esto lo vale todo, las cosas que más me impactaron fueron:

  • Gregori: Su papá es “narco” y quiere ser del CICPC para atrapar a la gente como su papá.
  • Maicleb: Él quiere ser de las aduanas para que no le hagan nada malo a otros países.
  • Giomar: Su momento más feliz en la piscinada de OSCASI.

Repetiría esta experiencia mil veces.


Lucia Lacruz

Mi experiencia en el colegio fue una de las cosas más gratificantes de mi vida, pude ver cuánto puede cambiar una persona, solo con un empujón; muchos de estos niños lo único que necesitan es que alguien les preste atención, que les dedique tiempo y pude observar que tenemos tantas cosas iguales que ellos, que las distancia que recorremos cada mañana no nos diferencia de ellos, más bien, muchos de los niños tienen una vida buena con una familia amorosa, que a diferencia de nosotros, su entorno poco a poco las va consumiendo, y que la realidad que vivimos hoy en día les va creando las dificultades en su desarrollo, que ellos ni escogieron ni se merecen. Pero lo triste es que nuestra despedida es inevitable y que ya no estaremos para asegurarnos que estudien y logren salir del barrio.


Guillermo Castro Leal

Soy Guillermo Castro Leal y estudio en 4to año, sección “B” y asistí al campamento de OSCASI que se dio desde el día 7 al 11 de noviembre. En este informe, hablaré de mi experiencia ayudando y colaborando a las personas que estudian y trabajan en este lugar.

Debo comenzar diciendo que ha sido algo maravilloso y que me ha enriquecido espiritualmente. Desde el primer día noté como la satisfacción me llenaba al empezar a trabajar con las personas  que día a día se esfuerzan para hacer de este un mejor país, debido a las labores que desarrollan en este colegio. A lo largo de esta semana, como equipo, fuimos capaces de pintar, barrer, lavar, y así sentir de verdad el amado lema de este colegio: “En todo amar y servir”.

A su vez, pudimos entrar en contacto con la realidad en que la mayor parte del pueblo venezolana vive, lo que causo en todos nosotros que asistimos una gran conmoción psicológica. Nos dimos cuenta de que muchas cosas que consideramos normal, como estudiantes del colegio “San Ignacio”, son un lujo.

Finalmente, puedo decir que esta ha sido un grandioso momento, pude experimentar la realidad de otras personas y asimismo poder ayudarlas.

Asimismo quiero agradecerles a las personas que prestan su ayuda a esta organización, cuya definición reside en el apoyo que cada uno pueda prestarle a los responsables de nuestro futuro.


Valentina Mas

Ir a Petare para el campamento de OSCASI fue una experiencia increíble, en la que aprendí de cada uno de los chamos.

Cuando me dijeron que estaba en el grupo de las personas seleccionadas me emocioné un montón, ya que muchas personas me habían contado sobre ello, pero tenía entendido que no íbamos a tener la oportunidad.

Cuando iba en el carro y entramos en Petare me dio un poco de pánico y cuando nos bajamos en el colegio y entramos al salón no sabíamos qué hacer, si presentarnos y empezar a hacer algo o sentarnos…

La profesora nos ayudó para integrarnos al principio y el resto del día se dio solo, Sofía y yo proponíamos algo, la profesora y los niños nos decían su opinión, o por el contrario, ellos nos proponían algo a nosotras y nosotras tratábamos de hacerlo realidad.

Cuando salimos no podía estar más feliz, me encanto mi salón, los niños tuvieron una receptividad increíble y nos hicieron sentir en casa, en ningún momento pensé que estaba en un barrio o que corría algún peligro.

Día tras día fui aprendiendo un poco de cada uno de ellos e hice cosas que jamás pensé que haría. Pude dejar de lado mi timidez y les di clases que no sabía que recordaba. Creo que el momento más feliz que viví fue cuando con Sofía intentábamos enseñar a leer un niño, nos pusimos en la pizarra y comenzamos a hacer los sonidos de las letras y de repente leyó la palabra “familia”, apenas lo escuche se me llenaron los ojos de lagrimas y tuve que tragar grueso para seguirle explicando.

Aprendí mucho de ellos, pero lo que más voy a tener siempre en mente es la sonrisa que me dio cada uno de ellos en todo momento, no hubo un día en que no se rieran de cualquier cosa o compartieran con nosotros una experiencia vivida.

Yo imaginaba que ellos eran personas que no pensaban en sus familias o que nos iban a ver mal pero fue todo lo contrario, en todo momento pensaban en sus familias, cuando les preguntamos cuáles eran sus sueños nos dieron varios tipos de respuesta; algunos nos dijeron que querían que sus familias fueran felices, otros que sueñan con tener una gran educación para sacar adelante a sus familias y el que más me marcó fue un niño que me dijo que quería conseguir trabajo porque su mamá no tenía y era necesario para tener comida y vivir bien, cuando le pregunte para tratar de entenderlo bien me dijo que solo quería que su mamá consiguiera trabajo y que anotará eso como respuesta.

Ese día cuando llegué a mi casa me puse a pensar en todo lo que había pasado y me propuse hacer algunos cambios en mi vida. En realidad no tengo palabras para decir lo que significo esta oportunidad. Espero poder volver a hacerlo y con la experiencia de esta ocasión sacarle más provecho y que los chamos vivan algo distinto y tengan más oportunidades.


María Verónica Franco

¿Cómo podría decir que en una simple semana podrías aprender mucho más que en unos meses? Totalmente posible, estar en estar en esta escuela fue algo mágico, la manera en que sonreían con solo verte es algo inexplicable , te llena de tanta felicidad, por el simple hecho de cómo ellos disfrutan sin que importe su entorno, es hermoso. Enseñarles cualquier cosa y ver sus reacciones no tiene precio, acercarse a ellos para conocerlos y que te contaran sus maneras de vivir o ser y terminar conmovidos por su fuerza.

En verdad estoy más feliz de haber venido, conocerlos, su realidad, todo lo que tienen para dar, todo su potencial; fue una semana mágica y los voy a extrañar como si los conociera desde siempre.

Gracias por esta experiencia.

 

 


Ana Delgado

Al principio de esta semana, ninguna de las 15 personas que tuvimos la oportunidad de ir a las escuelas de OSCASI en Petare teníamos la mitad de la idea de que al final nos íbamos a sentir tan complacidos con nuestro trabajo.

Fue una semana de total aprendizaje en donde el lema “en todo amar y servir” estuvo presente acciones, donde era muy difícil pasar todo el día sin sonreír al ver como cada niño del colegio te veía, jugaba contigo, se reía, te daba las gracias por las paredes o cuando te decía que había entendido el tema.

El colegio para nosotros es una burbuja que nos aísla de todas las realidades de nuestro país. Era muy fuerte estar con los chamos y que te dijeran cosas como “yo no voy a clases los viernes porque ese día me toca número de cedula” o verlos felices cuando les regalaban ropa que doblaba su tamaño cuando para nosotros es algo tan básico que no podemos imaginar ese sentimiento. Es muy distinto saber de esa situación a vivirla con ellos por una semana.

De esta experiencia me queda simplemente dar las gracias por todo lo que tengo, por tener el privilegio de haber vi9vido esta experiencia y crecido más como persona, por pasar esta hermosa semana con unos niños tan maravillosos que se merecen el mejor futuro del mundo.


Alberto Rivas

Esta fue una experiencia en donde aprendí muchas cosas. Aprendí a apreciar lo que tengo. Por ejemplo, ya antes de ir a este campamento pensaba que en comparación con otras personas yo tenía muy poco, y es cierto, pero cuando vi y compartí con los muchachos de OSCASI me di cuenta de que en verdad tenía demasiado, por lo que de ahora en adelante no me voy a sentir desafortunado nunca más.

En cuanto a mi relación con los niños, yo no pase mucho tiempo en los salones ya que estuve la mayor parte del tiempo pintando y barriendo, pero aun así conocí a varios de ellos y me gustó haberlos conocido porque tienen una perspectiva completamente distinta a la mía y me cayeron muy bien. También ayude a un niño con una técnica para resolver potencias y lo ayude en la descomposición de factores primos.


Vanessa Guerrero

Empezaré diciendo que fue un reto, me toco vivir con ciertas frustraciones y cansancios. Pero también fue una experiencia de crecimiento, formación y entendimiento. Son muchas las situaciones que viví, pero las que más fuerza tuvieron fueron la confianza, el amor y la paciencia.

Fueron unos momentos únicos llenos de significado para mí. Viví en carne propia la situación del país, conviví con niños fuertes que por más inquietos que fueran siempre tenían buenas intenciones. Justo ahora tengo un gran sentido de permanencia que no he sentido desde hace mucho. Podría decirse que el colegio Beatriz Castillo me ha salvado de una vida gris y monótona y me ha llevado a un mundo de color y emoción.
Ha pasado solo una semana pero me siento alguien totalmente nueva, con una nueva familia y ahora mi corazón tiene más nombres que se han incrustado con fuerza en él, mi corazón se ha hecho más grande y todo se lo debo a OSCASI.

Ahora tengo un dolor en mi pecho al haberme ido, espero que esta oportunidad se repita para así poder ver a mis hermosos niños una vez más.


Luis Manzano

Lo que yo viví en estos 5 días que estuve en el colegio “El Cortijo” fue algo que todo el mundo debería experimentar, ya que así las personas podrán saber lo que pasan estos niños cada día, para que las personas se sientan en serio afortunadas de lo que ti8enen y así aprender a valorar más las cosas. Lo que hice en este colegio, además de convivir con los niños, fue ayudar a pintar para que así partes del colegio se vieran mejores. En este colegio hay niños con grandes futuros, grandes habilidades que se desperdician debido a la situación en la qu7e viven. Ojala todos en este país pudieran vivir lo que yo viví en tan poco tiempo. De verdad que me encanto venir para acá, espero que estos niños obtengan el futuro que merecen.


Diego Calvo

En esta semana yendo a la escuela de OSCASI en Petare aprendí que la vida es distinta para todos pero esta le brinda oportunidades a todos por igual, además aprendí a ser mucho más humilde y que por más que una persona tenga menos que yo no significa que sea menos capaz.